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PREMIOS NOBEL LLAMAN AL DIÁLOGO PACÍFICO ENTRE LOS ESTADOS UNIDOS Y COREA DEL NORTE

Estimado señor Secretario General

Naciones Unidas:

 

Como laureados del Premio Nobel de la Paz, creemos que la abolición de las armas nucleares en todo el mundo es esencial para la paz mundial. Aplaudimos la reciente adopción del primer tratado de prohibición de las armas nucleares en las Naciones Unidas y le brindamos todo nuestro apoyo a usted ya su oficina en este empeño.

 

Sin embargo, estamos sumamente preocupados por las recientes y crecientes amenazas de violencia entre Corea del Norte y Estados Unidos. Estamos particularmente alarmados por las amenazas explícitas hechas por el Presidente de los Estados Unidos de “destruir totalmente a Corea del Norte” durante su intervención en la Asamblea General de la ONU.

 

Hacemos un llamado a su liderazgo para organizar una convocatoria urgente para abordar y desactivar esta situación potencialmente desastrosa.

 

Señor Secretario General, “destruir totalmente” un país significa el exterminio de toda una población de civiles, de los cuales más de la mitad serían mujeres y niños. Tales declaraciones no tienen cabida en las Naciones Unidas y socavan peligrosamente sus principios fundadores de paz y respeto al derecho internacional.

La creciente militarización de Corea del Norte, incluidos sus programas nucleares y de misiles, es igualmente alarmante e inaceptable.

 

Creemos que una diplomacia audaz y proactiva es la única manera de avanzar, y le urgimos a enviar un mensaje fuerte tanto a los Estados como a sus líderes para restablecer el diálogo y comprometerse en la resolución pacífica de conflictos para evitar una posible crisis nuclear global.

 

Apoyamos plenamente las recomendaciones que recientemente le hicieron “Women Cross DMZ (Mujeres traspasan la Zona Desmilitarizada)” que trabajan a nivel mundial para traer la paz a la península de Corea, y le llamamos a:

 

 

  1. i) nombrar inmediatamente a un enviado especial de las Naciones Unidas y a un equipo de mediación de alto nivel dirigido por mujeres para trabajar en pos de un pacto de no agresión como primer paso hacia un acuerdo formal de paz que clausuraría oficialmente la guerra de Corea de los años ’50;

 

  1. ii) negociar la congelación de las pruebas nucleares de Corea del Norte a cambio del cese de los ejercicios militares de EE.UU. y Corea del Sur;

 

iii) responsabilizar a los Estados Unidos por violar la Carta de la ONU con amenazas de uso de la fuerza en la Asamblea General;

 

  1. iv) considerar la posibilidad de levantar algunas de las sanciones existentes contra Corea del Norte como parte de una estrategia a largo plazo para alentar a su liderazgo a desnuclearizar y entablar un diálogo pacífico.

 

 

La población civil de Corea del Norte, y sus mujeres en particular, han sufrido un sufrimiento inimaginable en las últimas décadas: una cuarta parte de la población norcoreana murió durante la Guerra de Corea. No debemos dejar que el discurso violento silencie las voces de estos civiles, y de quienes trabajan por la paz en particular.

 

 

Sinceramente,

 

 

Mairead Maguire, Premio Nobel de la Paz, (1976) – Irlanda del Norte

 

Jody Williams, Premio Nobel de la Paz (1997) – Estados Unidos

 

Rigoberta Menchu, Premio Nobel de la Paz (1992) – Guatemala

 

Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz (2003) – Irán

 

Leymah Gbowee, Premio Nobel de la Paz (2011) – Liberia

 

Tawakkol Karman, Premio Nobel de la Paz (2011) – Yemen

 

Adolfo Perez Esquivel, Premio Nobel de la Paz (1980) – Argentina

 

NOBEL LAUREATES CALL FOR PEACEFUL DIALOGUE

BETWEEN THE UNITED STATES AND NORTH KOREA

 

 

Dear Mr. Secretary General,

 

As laureates of the Nobel Peace Prize, we believe that abolishing nuclear weapons worldwide is essential for global peace. We applaud the recent adoption of the first nuclear ban treaty at the United Nations, and extend our full support to you and your office in this endeavor.

 

We are, however, greatly concerned by the recent and increasing threats of violence between North Korea and the United States. We are particularly alarmed by the explicit threats made by the President of the United States to “totally destroy North Korea” during his remarks at the UN General Assembly.

 

We call on your leadership to organise an urgent convening to address and defuse this potentially disastrous situation.

 

Mr. Secretary General, to “totally destroy” a country means the extermination of an entire population of civilians, more than half of whom would be women and children. Such statements have no room at the United Nations, and dangerously undermine its founding principles of peace and respect for international law.

North Korea’s increasing militarization, including its nuclear and missile programs is equally alarming and unacceptable.

 

We believe that bold and proactive diplomacy is the only way forward, and urge you to send a strong message to both states and their leaders to restore dialogue and engage in peaceful conflict resolution to avert a potential global nuclear crisis.

 

We fully support the recommendations recently made to you byWomen Cross DMZ” who work globally to bring peace to the Korean peninsula, and call on you to:

 

 

  1. immediately appoint a UN Special Envoy and a high-level, women-led mediation team, to work towards a non-aggression pact as the first step towards a formal peace agreement officially ending the 1950’s Korean war;

 

  1. negotiate a freeze of North Korea’s nuclear testing in exchange for the cessation of US and South Korea military exercises;

 

  • hold the United States accountable for violating the UN charter with threats of use of force at the General Assembly;

 

  1. consider the possibility of lifting some of the existing sanctions against North Korea as part of a long-term strategy to encourage its leadership to de-nuclearize and engage in peaceful dialogue.

 

 

The civilian population of North Korea, and its women in particular, have endured unimaginable suffering over the past decades – a quarter of the North Korean population was killed during the Korean War.   We must not let violent discourse mute the voices of these civilians, and of peacemakers in particular.

 

 

Sincerely,